Revista de cultura anarquista de los años '80 en el contexto de retorno de la democracia argentina.
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Ficha Técnica
Título
UTOPÍA
Fechas Límiten° 1 (1984) – n° 7 (marzo/abril/mayo 1987)
Fecha de publicacion1984
DécadaCiudadPaísEditorialUtopía
DirectorColaboradoresColección en papelNotasUtopía fue una revista de cultura anarquista que publicó un total de siete números entre fines de 1984 y 1987, con pie de imprenta en Quilmes hasta el número 4 y a partir del n° 5 en La Plata. Surgió en el contexto de retorno a la democracia argentina, asumiendo una posición explícitamente antiautoritaria y libertaria: su premisa central fue “el poder es la muerte del socialismo” y se propuso refundar los debates sobre el socialismo desde nuevas bases no dogmáticas, liberadas de la doctrina del marxismo-leninismo. Buscaba interpelar a una juventud de izquierda dispuesta a cuestionar sus propias tradiciones, pensar críticamente la coyuntura democrática e iniciarse en formas de participación política autogestivas. Conforme con este ideario, el grupo editor organizaba su trabajo de forma cooperativa, sin jerarquías. En su n° 6 un sector se escindió (“Introducción”, en: Utopías nº 6) y quienes continuaron la publicación la renombraron Retorno a Utopía en el número siguiente.
La revista combinaba ensayo político, teoría social, artículos de coyuntura latinoamericana (Argentina, Uruguay, Bolivia, Cuba, Chile), feminismo, ecología y crítica cultural. Careció de secciones fijas, estructurando cada edición mediante ejes temáticos: los primeros números abordaron el poder estatal y la democracia en América Latina; el nº 3 integró la crítica ecológica y el feminismo; el nº 4 analizó el Juicio a las Juntas Militares argentinas y la transición democrática uruguaya; el nº 5 fue un especial monográfico por los 50 años de la Revolución Española; el nº 6 se dedicó íntegramente a debatir la vigencia de la revolución social; y el nº 7 se centró en el anticlericalismo, la crítica a la religión y sus instituciones Contó una sección eventual de reseñas de libros y se publicaron cartas de lectores. Las traducciones fueron un componente central, siendo las principales de Jean Baudrillard (“El desplazamiento de lo político”), Murray Bookchin (“Ecología. A propósito del movimiento ecológico”), Pierre Clastres (“El poder en las sociedades sin Estado”), André Gorz (“Ideología social del coche”), Federico Stame (“Crisis de la razón de Estado”), Michel Foucault (“Un prefacio a la transgresión”), Umberto Eco (“El revival de Dios y el retorno de lo sagrado”) y Sheila Rowbotham (“La mujer y la revolución”). Buena parte de estos textos recuperaban traducciones publicadas por El Viejo Topo de Barcelona. Desde París colaboró con dos ensayos el psicoanalista argentino Eduardo Colombo: “La integración imaginaria del proletariado” y “El Estado como paradigma de poder”.
La revista publicó además textos de Fernando Savater, Cornelius Castoriadis, Emil Cioran, Carlos Franqui, Carlos Semprún, José Peirats, Camilo Berneri, Pierre Van Paasen, Tomás Ibáñez, Luciano Lanza, Errico Malatesta y Josep Vicent Marqués.
Desde sus inicios se autodefinió como una publicación cooperativa y horizontal, aunque formalmente el abogado de origen boliviano Juan Perelman figuró como editor responsable en los primeros cinco números. Su núcleo de redacción original estuvo conformado por Christian Queiruga (seudónimo del sociólogo Christian Ferrer), el librero y editor Carlos “El Gallego” Torres, el sociólogo uruguayo Alfredo Errandonea (h.), la artista plástica Josefina Quesada y el diseñador gráfico Carlos “Cutral” Gioiosa. Con el correr de las ediciones se sumaron Alfredo Bonaventura y alguien que firmaba con el seudónimo de Luis Palazón, de modo que el grupo editor se fue ampliando hasta alcanzar su mayor número de redactores en el nº 5, con las incorporaciones de la estudiante de sociología Olga Lubel, el editor Francisco Peralta (seudónimo de Juan Carlos Pujalte) y Estela Torres. Sin embargo, en el nº 6 la revista sufrió una escisión (encabezada por Juan Perelman y Josefina Quesada) que redujo el equipo, momento en el cual se sumó alguien que firmaba Emanuel Dupin. Pese a estas constantes variaciones, Carlos Torres, Alfredo Errandonea (h.), Christian Ferrer y Carlos Gioiosa se consagraron como los únicos integrantes estables a lo largo de toda la publicación. En cuanto al aspecto visual, la diagramación y el arte de tapa estuvieron mayoritariamente a cargo de Alberto Miños (seudónimo de Raúl Torres) y Carlos “Cutral” Gioiosa, acompañados en los primeros números por la coordinación gráfica de Osvaldo Escribano, y en la etapa final se sumaron nuevos colaboradores a esta área: Sión Levy en el nº 6, y alguien que formaba con el seudónimo de Raúl Mandinga (seguramente Raúl Torres) en el nº 7.
A nivel editorial, la revista se presentaba como una publicación mensual, una periodicidad que en la práctica no logró sostener: entre su primer número y el número 7 que fue el último, transcurrieron más de dos años. Con un formato de revista clásico de 20 x 28 cm., en sus primeros números el valor del ejemplar individual osciló entre $160 y $400 pesos argentinos, con una suscripción semestral fijada inicialmente en $960. Atravesada por el contexto inflacionario y el cambio de signo monetario, la revista ajustó sus tarifas a partir del quinto número, pasando a costar 1,50 australes (₳), alcanzando los ₳ 2,50 en su sexta entrega y ₳ 3 en la última.
Temas: Anarquismo, Autonomismo, Cooperativismo, Transición democrática, Anti-autoritarismo, Democracia, Feminismo, Ecología, Crítica cultural.
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